
...De todas las flores, la rosa es la preferida de los amantes del perfume desde hace más de tres mil años. Homero describió el aceite de rosas que usaba Afrodita para untar el cuerpo de Héctor, obtenido a partir de la maceración de los pétalos en aceite de oliva. La perfumería islámica fue la primera en destilar los pétalos de la rosa de Damasco.
...La ciudad persa de Shiraz era conocida en el siglo VIII por su agua de rosas, que exportó hasta el siglo XVII a Europa, la India y China. Aparte de un uso culinario y farmacéutico, el agua de rosas fue muy apreciada por los perfumistas occidentales, desde el Renacimiento al siglo XIX. Los sultanes persas llevaron aún más lejos el refinamiento, metiendo en sus colchones los preciados pétalos.
...Un obrero agrícola experimentado recoge de cinco a ocho kilos al día. Si esa cifra parece importante, es preciso saber que cinco toneladas de flores se necesitan para obtener un solo kilo de esencia, lo que da un poco menos de un gramo de aceite esencial por hora. Este aceite posee unos trescientos constituyentes moleculares, algunos difícilmente identificables. Esto explica que la síntesis aún no ha logrado imitar a la perfección esta sutil base natural, lo cual no es lamentable, puesto que la hermosa visión de los campos de rosas que se ofrece a los ojos humanos, se acompaña con los aromas que cosquillean nuestras narices, como el Loy de Patou o el bello París de Saint-Laurent.